Si hubiera empezado la dieta

Tantas cosas dejamos para después… Lo haré cuando gane más, cuando termine la facultad, cuando me case, cuando compre una casa, cuando tenga un hijo, cuando se case mi hijo, cuando suceda tal o cual cosa… Vamos posponiendo nuestra determinación, pensando que es la vida la que debe impactarnos sin asumir la responsabilidad de conseguir nuestros propios objetivos.

Cada uno de nosotros tiene capacidades, habilidades y conocimientos que, sumados a la libertad para tomar decisiones, son herramientas maravillosas para que nos hagamos dueños de nuestra vida y no esperemos al destino para avanzar en el logro de nuestras metas. Esta mirada nos impulsa a la auto-motivación, nos permite evaluar nuestras prioridades y tomar decisiones para cumplirlas.

El logro de nuestras metas es clave para el bienestar pero, desde luego, esto requiere tener claridad sobre cuáles son los propósitos que nos motivan, estamos todo el tiempo evaluando el pasado e imaginando el futuro, pero solo la concentración en el presente nos permitirá concretar avances hacia la real posibilidad de logro.

Enfocarse en oportunidades y bienestar ayuda a impulsar acciones hacia el logro, sin embargo, la disciplina y perseverancia, la corrección de desviaciones, la capacidad de evaluar nuestras emociones y canalizarlas hacia el bien hacer depende de factores basados en indicadores de gestión que nos permitan medir adecuadamente los avances.

Para ello, necesitamos enfocarnos en implementar un plan de acción sobre cada área de nuestra vida, colocarnos una nota entre lo que tenemos y lo que definimos como la calificación que queremos alcanzar en un tiempo determinado. En base a ello, fijemos nuestras prioridades y definamos un plan para alcanzar nuestras metas.

Se nos va la vida imaginando y anhelando, pero solo conseguimos nuestras metas avanzando hacia ellas, dando el primer paso, desarrollando disciplina y encontrando la satisfacción de los objetivos logrados. La dieta es un ejemplo hasta gracioso, pero sin embargo resulta muy ilustrativo porque refleja una conducta. De la misma manera podríamos, quizás, evaluar la constancia para el gimnasio, para seguir una rutina de estudios, concluir un curso de idiomas o avanzar en clases de música o de algún deporte.

Esto también se refleja en cómo tomamos decisiones financieras y cumplimos metas económicas. Por ejemplo, al decir: Quiero un departamento, hasta allí la declaración es solo una idea, pero si le colocamos plazo, monto y plan de acción para concretarlo se transforma de sueño a meta.

Te dejo una propuesta para trabajar sobre tus metas de vida, pueden ser a corto, mediano y largo plazo. Con el mismo modelo podrías evaluar diferentes áreas, como ser finanzas, salud, nivel profesional o laboral, relaciones familiares o cualquier otro aspecto que te gustaría mejorar o fortalecer en tu vida.

Transformá tus sueños en metas, tus ideas en un plan, tus intenciones en acciones y recordá que lo que no se mide no se controla y lo que no se controla no se corrige. Así que elaborá un buen plan de acción y empezá a sentir la satisfacción de avanzar en cada área de tu vida, eso te brindará bienestar y reforzará tu autoestima. Sigamos Hablando de Dinero, porque así aprendemos a manejarlo mejor.

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Gloria Ayala Person
gloria@ayalaperson.com

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