¿Invertir, es cosa de ricos?

Econ. Gloria Ayala Person

Cuando me plantean que invertir es cosa de ricos, suelo responder que también podríamos verlo desde otra perspectiva ¿No será que son ricos porque saben invertir? Ciertamente, quienes tienen dinero reciben numerosas oportunidades de inversión, a través de las cuales hacen que el dinero trabaje para ellos, por lo tanto, esta práctica tiende a convertirse en una rueda productiva donde cada vez se genera mayor riqueza.

Sin embargo, al analizar las decisiones financieras que tomamos las personas de clase trabajadora en general, encontramos usualmente una alta relación entre obtener una mejora en la calidad de vida y un aumento considerable del gasto y el endeudamiento, disminuyendo drásticamente nuestra capacidad de ahorro e inversión.

Para invertir, primero se debe generar el ahorro y para ahorrar hay que controlar el gasto. Entonces, siguiendo una lógica matemática, si los ingresos son 100 y gastamos 100, no queda nada para ahorrar e invertir; mientras que, si de 100 gasto 90, entonces ahorro 10. Y si ese 10 lo invierto en algo que me produce 1, entonces obtendría 11 al final.

De esa manera, mis ingresos ya no serían 100, sino 101, de los cuales 100 sería mi salario y 1 sería la rentabilidad obtenida por mi inversión; además, aún tendría 10 invertidos, lo que sería un respaldo ante cualquier eventualidad que, incluso, podría permitirme evitar un endeudamiento que me generaría intereses (los que aumentarían nuevamente mis gastos).

Del dicho al hecho

Esta transformación financiera es muy fácil de decir, pero no tan fácil de hacer. ¡Oh, casualidad! Como todo lo que en la vida vale la pena requiere esfuerzo, disciplina y perseverancia. Del dicho al hecho hay mucho trecho, que se llena con decisión y disciplina financiera.

La constancia no es una cualidad muy común, sin embargo, como toda habilidad se puede desarrollar. No existe nada en tu ADN que dicte que seas incapaz de ser constante. Recordá que no tomar una decisión también es una decisión; por lo tanto, en este momento podés decidir lograr un resultado distinto en tus finanzas, empezando a transformar tus hábitos, y la mejor manera de hacerlo es destinar un porcentaje mensual de tus ingresos directamente a la inversión.

Ciertamente, algunos años atrás no existían herramientas financieras dirigidas al pequeño inversionista, resultando muy poco atractivo solo guardar dinero (ahorro) que no generaba rentabilidad ninguna. Esta situación ha ido cambiando y actualmente existen numerosas alternativas para ahorrar e invertir diferentes montos tanto a corto como a mediano y largo plazo.

Si bien no podemos ganar lo que quisiéramos ganar, sí podemos gastar exactamente lo que decidamos. Los gastos nos obedecen, cada guaraní que ganamos es nuestro esclavo y no puede ir a ningún lugar sin que le demos permiso. De esta manera, definir el presupuesto no se tratará de ver cuánto me sobrará (o no) a fin de mes, sino de proyectar cuánto de mi dinero decido que será destinado a inversión y cuanto podrá convertirse en gasto mensualmente.

Esta mirada me permite colocar al ahorro y a la inversión como una prioridad, pues será el primer “descuento” que le haga a mis ingresos, asumiendo simplemente que ya no cuento con ese dinero. Lo que sobre después de ese descuento podrá aplicarse a los gastos mensuales.

Anímate a cambiar tu chip, ponete en acción y convertite en inversor. Construir tu futuro financiero depende de las decisiones que tomes hoy. Decidir, planificar, ejecutar y, por sobre todo, perseverar son las claves para alcanzar tu libertad financiera. Sigamos hablando de dinero, así aprendemos a manejarlo mejor.

gloria@ayalaperson.com