Construyendo el futuro hoy

A muchas personas, el día a día les resulta lo suficientemente estresante como para ejecutar, al mismo tiempo, las acciones necesarias para lograr también sus metas a futuro. Por otro lado,  los jóvenes usualmente no logran dimensionar la magnitud del esfuerzo financiero que implicará independizarse de sus padres, manteniendo la misma calidad de vida de la cual actualmente disfrutan en la casa materna.

Cambió el paradigma

Ya no tenemos 10 hijos en promedio, los hijos ya no se van de la casa apenas terminan el colegio, nuestro promedio de vida es mucho mayor que el que se proyectaba hace 3 décadas, la aspiración de hacer carrera toda la vida y jubilarse dentro de la misma empresa es un concepto que ya no atrae a los profesionales, la validez de las carreras tradicionales está siendo fuertemente cuestionada en el contexto del nuevo mundo de la inteligencia artificial, entre otros, son aspectos que han cambiado en los últimos años y cuya vorágine actual hasta nos es difícil de comprender.

Ante este escenario, es fundamental lograr proyectar cierta estabilidad económica para que nuestras familias no sufran de un cambio en su calidad de vida futura, pero ¿Cómo lo hacemos  si apenas sobrevivimos financieramente para satisfacer los requerimientos actuales de necesidades básicas que hace pocos años eran lujos lejanos?

Una excelente alternativa constituyen las inversiones de pequeños montos mensuales y constantes que nos permiten formar un capital en el tiempo, sin golpear las necesidades de cobertura actual. Existen inversiones que representan oportunidades cuando se tiene el dinero en mano para realizarlas, pero contar con un gran monto de dinero no es limitante para invertir, ya que también existen otras alternativas que van dirigidas a formar capitales para el patrimonio futuro.

Así, por ejemplo, podríamos evaluar que la actual casa familiar no será el hogar que necesitaremos cuando estemos jubilados y los hijos sean independientes y, además, si sumamos al análisis factores como la seguridad, los gastos de mantenimiento del inmueble y la proyección de los ingresos mensuales que podríamos tener en ese momento, probablemente optemos por un departamento.

Por otro lado, pensando en lo lejano que está a la realidad de nuestros hijos poder comprarse sus propias viviendas, quizás podríamos proyectar largas y pequeñas cuotas mensuales como para que ellos obtengan un departamento cuando quieran independizarse del hogar familiar, o quizás independientemente a eso, puedan apreciar el gran aporte que les daría un ingreso proveniente del alquiler que puedan recibir, gracias a la previsión que hicimos sus padres más de una década atrás.

El tiempo pasa tan pronto que no tomar una decisión, también es una decisión. Se nos pasa la vida esperando que algo pase, te hago una propuesta… empezá  a concretar tus sueños desde hoy. Tomá una decisión y hacé que las cosas pasen. Sigamos Hablando de Dinero, que así aprendemos a manejarlo mejor.

Econ. Gloria Ayala Person

gloria@ayalaperson.com